El rastro de "miguitas", en este caso de hilos, nos condujo a ella.
A simple vista podría confundirse con la casita de Hansel y Gretel, de chocolate y caramelo.
Pero en su lugar, ha resultado ser una casita de mala digestión, pero de bonita contemplación en marron wengué a cuadritos, y otras combinaciones propias de las telas japonesas que tanto nos gustan.
Pero en su lugar, ha resultado ser una casita de mala digestión, pero de bonita contemplación en marron wengué a cuadritos, y otras combinaciones propias de las telas japonesas que tanto nos gustan.
Ha sido una labor de encargo, es decir, con unas medidas concretas y unos colores a gusto de su destinataria, Montse.
Se trataba de un regalo especial y, por lo que nos han dicho - y para nuestra mayor satisfacción- no ha defraudado ;)
Si os fijáis en las fotos, las fachadas principal y trasera contrastan con las laterales, en la gama de los ocre y beige.

Todos los apliques de ventanas y puertas, así como los bordados que imitan a vigas de madera y los adornos de tipo vegetal están trabajados a mano.

Y para más detalles, os dejamos con las imágenes. Esperamos vuestras impresiones.
Aprovechamos para hacer un guiño a Montse y a Victor, y a su pequeña-gran familia.
Todos los apliques de ventanas y puertas, así como los bordados que imitan a vigas de madera y los adornos de tipo vegetal están trabajados a mano.
Y para más detalles, os dejamos con las imágenes. Esperamos vuestras impresiones.
Aprovechamos para hacer un guiño a Montse y a Victor, y a su pequeña-gran familia.
¡Gracias por haber confiado en nosotras! ;)
A nuestros lectores/as os agradecemos el habernos hecho un huequito un día más.
¡Hasta pronto! Estaremos de vuelta con más labores y cosas que contaros.

